

Un pintor queda fascinado por la extraordinaria hermosura de Dorian, su joven modelo, que vive en plena era victoriana satisfaciendo todos sus deseos, sin límites ni prejuicios.
El pintor declara que sería dichoso si Dorian pudiese permanecer para siempre exactamente como es. Este deseo se traduce en un pacto que lleva a Dorian a cometer todo tipo de atrocidades, hasta llegar al crimen.
A medida que se desarrolla la novela y que el protagonista se sumerge en el vicio en contraposición con el desesperado anhelo de eterna juventud, se presiente un final terrible.
El retrato de Dorian Gray es una extensa alegoría que sondea las profundidades del ser humano y cuya vigencia sorprende en cada nueva lectura de esta magistral obra.














































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